La Fórmula 1 llega esta semana a Madrid y lo hace, además, estrenando MADRING. Para quienes siguen habitualmente el campeonato será un Gran Premio más dentro de una temporada especialmente novedosa. Para muchos otros puede ser la primera ocasión en la que se sienten a ver una carrera intentando entender algo más que quién va primero. Y ahí empiezan las preguntas. Qué hacen los coches durante todo el viernes, para qué sirve la clasificación del sábado, qué diferencia existe entre Q1, Q2 y Q3, por qué un piloto entra en boxes cuando aparentemente todo le va bien o cómo puede ganar una posición sin adelantar a nadie en la pista.
La Fórmula 1 tiene una regulación deportiva y técnica extraordinariamente extensa, pero no hace falta conocerla para disfrutar de una carrera. Hay unas cuantas reglas y conceptos que permiten comprender buena parte de lo que sucede durante un Gran Premio. MADRING, que celebrará sus primeras sesiones oficiales del 11 al 13 de septiembre, es una buena oportunidad para empezar desde el principio.
El Gran Premio empieza el viernes
En un fin de semana convencional como el de Madrid, la actividad de Fórmula 1 se reparte durante tres días. El viernes se celebran dos sesiones de entrenamientos libres, el sábado una tercera sesión y la clasificación, y el domingo la carrera. En MADRING, los monoplazas saldrán por primera vez a pista el viernes a las 13.30. La clasificación será el sábado a las 16.00 y la carrera comenzará el domingo a las 15.00.
Los entrenamientos libres no conceden puntos ni determinan la parrilla, pero son mucho más que unas vueltas de preparación. Los equipos utilizan ese tiempo para ajustar el coche, conocer el comportamiento de los neumáticos, comprobar su ritmo con diferentes cantidades de combustible y obtener información que posteriormente condicionará la estrategia de carrera.
En Madrid este trabajo tendrá una particularidad evidente. Ningún equipo ha competido antes en MADRING. Los simuladores permiten llegar con una enorme cantidad de información previa, pero habrá aspectos que solo podrán conocerse cuando los coches rueden realmente sobre el nuevo circuito.
Buena parte de lo que veremos el domingo empieza a decidirse durante unos entrenamientos que no reparten un solo punto.
Q1, Q2 y Q3. El sábado también hay eliminaciones
El sábado llega uno de los momentos más fáciles de seguir una vez que se entiende su funcionamiento. La clasificación determina el orden de salida de la carrera y se divide en tres fases eliminatorias.
La parrilla de 2026 está formada por 22 pilotos y 11 equipos. En Q1 pueden salir todos los coches durante 18 minutos. Al finalizar, los seis pilotos más lentos quedan eliminados y los tiempos de los 16 restantes se borran. La Q2 comienza de nuevo, dura 15 minutos y elimina a otros seis. Finalmente, los diez pilotos supervivientes disputan una Q3 de 13 minutos en la que se decide quién ocupará las primeras posiciones de la parrilla. El más rápido obtiene la pole position.
Esto explica también por qué durante la clasificación vemos a los pilotos entrar y salir continuamente del garaje. No necesitan permanecer todo el tiempo en pista. El objetivo es encontrar el momento adecuado para conseguir una vuelta rápida, con unos neumáticos en buenas condiciones y evitando, en la medida de lo posible, el tráfico de otros coches.
La clasificación y la carrera plantean, además, problemas diferentes. El sábado importa conseguir la mejor vuelta posible. El domingo hay que mantener el rendimiento durante más de 300 kilómetros. De hecho, el reglamento establece como regla general que la distancia de un Gran Premio debe superar los 305 kilómetros.
Ser el más rápido durante una vuelta y ser el más rápido durante una carrera no son exactamente la misma cosa.
Por qué los neumáticos pueden cambiar una carrera
Para entender la estrategia hay que detenerse en los neumáticos. En cada Gran Premio se dispone de distintas especificaciones para seco y también de neumáticos para condiciones de lluvia. Simplificando mucho, dentro de los neumáticos de seco unos ofrecen mayor rendimiento a cambio de una degradación más rápida y otros permiten prolongar su utilización durante más vueltas.
Aquí aparece una regla que condiciona directamente la carrera. Cuando no se utilizan neumáticos intermedios o de lluvia, cada piloto debe emplear al menos dos especificaciones diferentes de neumáticos de seco durante el Gran Premio. No se trata, por tanto, únicamente de decidir si interesa cambiar ruedas. El reglamento obliga a incorporar la gestión de los neumáticos a la estrategia.
Una parada en boxes supone perder tiempo respecto a quienes continúan circulando, pero permite regresar a pista con neumáticos nuevos y, normalmente, con mayor rendimiento. La cuestión consiste en determinar cuándo compensa asumir esa pérdida.
De ahí procede uno de los términos que escucharemos con frecuencia, el undercut. Un piloto entra en boxes antes que su rival, monta neumáticos nuevos e intenta aprovechar su mayor velocidad para recuperar el tiempo suficiente. Cuando el rival realiza después su parada puede descubrir que, sin haber sido adelantado físicamente en pista, ha perdido la posición.
Existe también la estrategia inversa. El overcut consiste en permanecer más tiempo en pista intentando aprovechar unas condiciones que permitan obtener ventaja antes de realizar la parada.
En Fórmula 1 no todos los adelantamientos ocurren delante de nuestros ojos. Algunos se construyen desde el muro y se completan en el pit lane.
Safety Car. Cuando hay que rehacer las cuentas
Otra expresión que cualquier nuevo espectador aprenderá rápidamente es Safety Car. Ante determinadas situaciones de peligro, la carrera puede neutralizarse y los coches deben reducir su velocidad y seguir las instrucciones establecidas. Existe igualmente el Virtual Safety Car, que permite reducir y controlar el ritmo de los monoplazas sin necesidad de agrupar toda la parrilla detrás del coche de seguridad.
Su aparición tiene importantes consecuencias estratégicas. Las diferencias entre los pilotos pueden reducirse y realizar una parada en boxes puede resultar menos costoso que en condiciones normales. Por eso, cuando aparece un Safety Car, las radios de los equipos se llenan de cálculos y decisiones. Lo que unos minutos antes parecía la estrategia correcta puede dejar de serlo.
Y es precisamente aquí donde se empieza a comprender que una carrera de Fórmula 1 no es únicamente una competición para descubrir qué coche puede circular más rápido. Hay que saber cuándo atacar, cuánto exigir a los neumáticos, cuándo entrar en boxes y cómo reaccionar a circunstancias que no estaban previstas.
Dos campeonatos dentro de la misma carrera
Mientras todo esto ocurre, los pilotos están compitiendo simultáneamente por dos campeonatos. Cada uno busca puntos para el Mundial de Pilotos, mientras que los resultados obtenidos por los dos coches de cada escudería cuentan también para la clasificación de equipos. La parrilla actual está formada por 11 escuderías, cada una con dos monoplazas.
Esa doble competición ayuda a entender algunas decisiones que pueden resultar extrañas al espectador ocasional. En determinados momentos, la estrategia que ofrece la mejor oportunidad individual a un piloto puede no coincidir exactamente con la que más interesa al equipo. Las órdenes desde el muro, la protección de una determinada posición o la elección de estrategias diferentes para sus dos coches forman parte también del juego.
Con estas nociones ya se puede ver MADRING de otra manera. El viernes podremos observar cómo los equipos intentan descifrar un circuito desconocido. El sábado sabremos que cada vuelta de clasificación puede determinar varias posiciones de salida. Y el domingo, cuando comiencen las paradas, aparezca un Safety Car o un piloto permanezca en pista mientras sus rivales entran en boxes, habrá algo más detrás de la imagen de unos coches circulando a enorme velocidad.
Entender la Fórmula 1 no consiste en conocer todas sus reglas. Consiste en saber qué decisiones están tomando los pilotos y los equipos y por qué las toman.
Queda todavía una parte fundamental. Qué puede hacer un piloto cuando intenta adelantar, cuánto espacio debe dejar a su rival, qué ocurre si obtiene ventaja saliéndose de la pista, quién investiga un incidente y por qué unas acciones terminan con cinco segundos de penalización y otras pueden acabar en una sanción mucho mayor.
Siguiente entrega. Fórmula 1 para dummies. Las reglas que pueden decidir un Gran Premio.
